Historia de los Geometridae

El estudio de los geométridos en Chile comienza a mediados del siglo XIX con los trabajos de naturalistas extranjeros como Blanchard (1852), Felder y Rogenhofer (1875), Mabille (1885, 1891), Butler (1882, 1883, 1893), Bartlett-Calvert (1886, 1890, 1893) y Philippi (1860 y 1873) extranjero radicado en Chile; quienes describen un importante número de geométridos y son las primeras citas de esta familia para Chile. Más tarde las contribuciones fueron por parte de chilenos como Izquierdo (1895) y mucho después Ureta (1956).

Por el lado argentino Orfila y Schajovskoy (1959, 1960, 1962 y 1963) realiza importantes aportes al conocimiento de la familia Geometridae, describiendo varias especies nuevas, algunas de las cuales son citadas también para Chile (eg. Lacaria spp. y Euclidiodes spp.).
Los más grandes aportes realizados posteriormente fueron por parte de Rindge (1971, 1973, 1975, 1983, 1987, 1991), realizando importantes contribuciones al conocimiento de la tribu Nacophorini, y particularmente un gran aporte al género Eupithecia en Chile (Rindge, 1987; 1991).

Posteriormente la investigación sobre esta familia se concentró en resolver problemas taxonómicos y una de las primeras contribuciones corresponde al trabajo de Angulo (1977). Angulo y Casanueva (1981) construyen el primer catálogo de esta familia para Chile, en él se reconocen 251 especies en XX géneros y XX subfamilias. Las contribuciones posteriores corresponden a trabajos taxonómicos en géneros puntuales, destacando los aportes de Parra (1991) en el género Pachrophylla; Parra y Hormazabal (1993) en el género Leucolithodes; Parra y Henríquez-Rodríguez (1993) en el género Mallomus; Parra (1999a y b) en los géneros Euclidiodes y Psilaspilates; Parra y Vargas (2000) en el género Neorumia; Parra y Pascual-Toca (2003) en los géneros Oratha y Hasodima; Alvear y Parra (2004) en los géneros Ennada y Synneuria; Bocaz y Parra (2005) en el género Syncirsodes; y Jimenez y Parra (2005) en el género Hoplosauris.En muchos de estos trabajos se realizan análisis filogenéticos basados en caracteres morfológicos, respaldando la clasificación propuesta.

Esta larga línea de tiempo ha contribuido no solo a enriquecer la diversidad nacional, sino también a aumentar la lista de sinónimos que hoy presenta cada especie.